lunes, 1 de septiembre de 2014

Bici eléctrica




Este verano en Alemania se me presentó una oportunidad que no dejé escapar; me plantearon la posibilidad de usar una bici eléctrica. Y efectivamente, aproveché la ocasión y acepté la propuesta muy agradecido.

El concepto de bicicleta eléctrica se basa en la ayuda en el pedaleo, es decir, el motor eléctrico funciona cuando se pedalea, pero deja de hacerlo cuando no se pedalea, pues estamos sobre una bicicleta no sobre un ciclomotor. En éste último no hay que pedalear para que funcione y el motor puede alcanzar velocidades superiores a los 25 kilómetros por hora. Otra característica de esta bicicleta eléctrica se centra en las prestaciones del motor eléctrico respecto a la velocidad, de manera que desde que empezamos a movernos hasta que llegamos a los 20 kilómetros por hora el motor ofrece las máximas prestaciones al usuario; mientras que a partir de esa velocidad sus prestaciones se van reduciendo hasta desaparecer cuando se alcanza los 25 kilómetros por hora, que el motor deja de ayudar disminuyendo la fuerza que aplica.





La bicicleta que me dejaron es un modelo de paseo sin barra central para  tener una mayor accesibilidad.

Pero hagamos una descripción un poco más técnica de esta máquina: la marca y modelo es Saxonette Deluxe M. En lo primero que me fijé fue en su mayor peso respecto a una bicicleta convencional, sobre todo si se compara con una mountain bike o una bici de carreras. La bicicleta concretamente  pesa 27 kilos, algo a tener muy en cuenta si nos quedamos con la batería descargada. El peso máximo de desplazmiento recomendado por el fabricante es de  130 kilogramos, en el portaequipajes se puede llevar hasta 25 kilos, según recomendación del manual.

Otras características de esta  bicicleta eléctrica es que el motor tiene una tensión de 0,25 kilovatios. Su batería es de litio-ion con una intensidad máxima de 20 amperios. El peso de la batería es de 3 kilogramos y se instala bajo el portaequipajes. Se puede extraer fácilmente y dispone de un cargador independiente para conectarla a la red eléctrica convencional. La autonomía de esa batería es variable: sobre la base de tener que desplazar 100 kilogramos se estima que puede variar en un rango de 50 a 140 km, ya que existen tres modos de consumo/fuerza aplicados por el motor y según sea el uso de esas tres posibilidades de consumo, así como de la orografía del itinerario, dependerá el consumo y la autonomía de esta máquina. Otro dato interesante es el tiempo de recarga. La batería se puede recargar totalmente en 5 horas, pero en 2 horas y media ya se ha recargado el 80 por ciento.




Y ahora hablemos de mi experiencia; lo primero que me llamó la atención fue el peso de la bicicleta, que me recuerda más al de un ciclomotor que al de una bici (estoy acostumbrado a utilizar una mountain bike aunque no muy ligera). También me llamó la atención el motor eléctrico, que no se encuentra en la rueda delantera o en la trasera sino en el centro del cuadro, justo al lado de los pedales. Cuando pregunté por el motivo me explicaron que colocando el motor en ese lugar la bicicleta tiene una mayor estabilidad.

La primera sensación al comenzar a pedalear fue el empujón que te daba el motor al arrancar la bici 
 (tenía activado el modo de máxima ayuda). Circulando en llano rápidamente alcancé los 25 kilómetros por hora sin tener que esforzarme, simplemente tenía que mover las piernas, sin hacer prácticamente fuerza. La prueba del algodón que tenía pensado hacerle era observar su rendimiento subiendo una pendiente que conocía con un desnivel entre el 8 y el 10 por ciento. Y caramba, la sorpresa fue muy agradable, porque la subida de unos 100 m la superé prácticamente sin esforzarme.

Otro detalle relevante a contar de esta bicicleta que me resultó pintoresco, y que no conozco en las bicicletas que circulan por España es el freno trasero que también se activa con los pedales; es decir, si los pedales se giran en sentido contrario se bloquean y activan el freno trasero. Cuanto mayor sea la fuerza que se haga hacia atrás con los pedales más fuerte será la frenada.


Cuando se la devolví a su dueña, sinceramente, me quedé con la ganas de seguir pedaleando. Una buena señal.

¿Ya has probado una bici eléctrica? ¿No? ¿Y a qué esperas?





    

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