sábado, 17 de marzo de 2012

Viajeros 2.0, una nueva percepción de la movilidad


Los seres humanos necesitamos ponernos en marcha para sobrevivir. Somos tal como nos movemos. Esta afirmación reconozco que es discutible y hay que matizarla. ¿Nos comportamos de la misma forma cuando caminamos que cuando conducimos? Evidentemente somos la misma persona, pero con diferencias, pues dentro de un coche nos sentimos más protegidos, menos visibles a los demás, y por tanto estamos dispuestos a relajar nuestra imagen pública y a relativizar muchos de nuestros comportamientos habituales. Para reforzar esta idea recomiendo ver la película que Walt Disney realizó en 1950 sobre  este tema titulada "Motor mania".
 
La capacidad de movernos a nuestra voluntad no la obtenemos de manera innata -fijémonos en los recien nacidos-, la vamos adquiriendo paulatinamente en los primeros años de nuestras vidas. Poco a poco nos vamos entrenando en una actividad que resulta esencial para muchos seres vivos y esa actividad la vamos haciendo más compleja, porque tenemos que desplazarnos dentro de sociedades tecnológicamente avanzadas. Hemos inventado herramientas y vehículos (con o sin motor) para ir más deprisa, más lejos, para desplazarnos solos o acompañados, pero necesitamos entrenarnos para convertirnos en parte de ese tráfico que es la "sangre" o la "savia" de esos organismos sociales que son nuestros pueblos y ciudades. Y quien no es capaz de moverse en estos entornos se le considera un analfabeto funcional en movilidad, muy lejos del concepto que tenemos de un "urbanita".


Actualmente tenemos muy claro que estar privado de movilidad es una gran injusticia, se ha convertido en un derecho fundamental para el ciudadano moderno. A lo largo del siglo XX y principios del XXI se ha ido formando una visión de la movilidad que responde a unas determinadas necesidades muy valoradas en la sociedad actual como la salud, el confort y las emociones, es decir, la simpatía o la aversión que podemos sentir hacia los diferentes modos de transporte.

La movilidad activa la hemos vinculado a la salud bajo la perspectiva que aporta la medicina preventiva; preguntémos a un médico qué opina sobre la propuesta de caminar cada día como mínimo media hora. Por otra parte la movilidad sostenible la hemos vinculado con la calidad medioambiental y con las repercusiones que ésta tiene en nuestra salud: la contaminación atmosférica, la contaminación sonora, las congestiones de tráfico, la accidentabilidad... Y tampoco podemos olvidarnos de la evolución demográfica en las sociedades más desarrolladas, con un proceso de envejecimiento que comienza a modificar las características de nuestro modelo de movilidad tanto en Europa, como en los Estados Unidos de América y especialmente en Japón.

La movilidad también la hemos vinculado al confort. El concepto del confort en el transporte se incorporó inicialmente en los desplazamientos privados, pero con el tiempo este valor también se ha añadido a los transportes públicos. Queremos desplazarnos de la manera más confortable posible. Ingenieros, arquitectos, diseñadores, gestores, todos se esfuerzan por mejorar las características de los vehículos y las infraestructuras que utilizamos cuando nos convertimos en tráfico. Este esfuerzo es consecuencia del cambio en la visión del tiempo de desplazamiento y del tiempo de espera durante el viaje. Ahora esos tiempos son mucho más importantes para los usuarios, y en consecuencia también son importantes para los gestores de los medios de transporte.

La religancia que aporta la movilidad de los seres humanos (la posibilidad de crear más relaciones) incrementa el valor del tiempo de desplazamiento, que no es baladí, el cual según sea el modo de transporte también puede significar placer o aversión según sea el caso. Desde un punto de vista positivo el movimiento conduciendo o deslizándonos suele producir en muchas personas placer y satisfacción que en algunos casos puede llegar a generar movimientos en masa para disfrutarlos. La posibilidad de deslizarse por diferentes superficies o desplazarse por diferentes entornos ha creado nuevos deportes o actividades lúdicas como el windsurf, el esquí, el surf, patinar, el skateboarding, volar en ala delta, caer en paracaídas, bucear… pero la movilidad también pueden producirnos sentimientos negativos y ansiogénicos que pueden producir miedos y hasta fobias como la agorafobia, la amaxofobia, la fobia a volar en avión... unos y otros son claros ejemplos del vínculo que hay entre la movilidad y nuestros sentimientos.

Carril bici, carril peatonal


Somos incansables viajeros, da igual si hablamos de cortas o largas distancias. Estamos evolucionando hacia una mayor autonomía, no sólo física, sino también hacia un mayor conocimiento de todo lo que rodea al fenómeno de la movilidad. Pero una mayor autonomía también requiere de una mayor capacitación para desenvolverse correctamente por las infraestructuras que utilizan los diferentes modos de transporte. Paulatinamente el viajero está adquiriendo mayor conciencia de su poder de actuación, de su poder de decisión en el viaje. La reciente irrupción de la movilidad digital está generando un nuevo tipo de "viajero aumentado" -como lo define George Amar- aunque yo prefiero la definición "viajero 2.0", el cual se caracteriza por desplazarse acompañado de nuevas herramientas (smartphone, gps, tablet PC) que le permiten interactuar con los diferentes modos de transporte y con sus comunidades virtuales, creando sus itinerarios, evaluando los medios de transporte, informando, compartiendo y opinando de los diversos incidentes que se producen mientras se desplaza. Para quien quiera introducirse en las actividades propias de los viajeros 2.0 añado una relación de páginas web relacionadas con estos "navegantes":

  •  Wolpy Donde se comparten fotografías de los lugares visitados.
  •  Viajeros Buscador de hoteles, viajes en avión, en automóvil, comunidad de usuarios, relatos de viajes, foros, destinos...
  •  Airopinion Página especializada en vuelos aéreos, aeropuertos, agencias de viajes  y alquiler de coches. Puedes enviar información para clasificar los aeropuertos o las compañías aéreas.
  •  Word66  Página especializada en la planificación de viajes turísticos.
  •  Infotransit Website del RACC especializada en movilidad por Europa. Incidencias, mapas con intensidades de tráfico en las carreteras, etc.
  •  GoogleMaps Website con el mapamundi donde se puede activar información relativa al tráfico (donde haya datos).
  •  View2Road Esta aplicación contiene cámaras de las carreteras de todo el mundo, obteniendo el usuario información del estado de éstas de manera instantánea y fiable.


... y seguro que hay más aplicaciones.



¿Todavía no te has apuntado a esta categoría: viajero 2.0?
¿Puedes aportar a este artículo alguna página web o aplicación interesante para el viajero 2.0?




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jueves, 8 de marzo de 2012

¿Qué políticas de la Unión Europea potencian la intermodalidad de los transportes?


Intermodalidad transporte de mercancías
La intermodalidad está muy desarrollada en los puertos holandeses.
La fotografía es del Puerto de Róterdam


La Unión Europea hace años que intenta potenciar el transporte intermodal. Las políticas que surgieron en el año 2001 se orientaron en traspasar una parte de las mercancías del tráfico por carretera a la red ferroviaria, sin embargo con el tiempo se vio que no tenía sentido forzar la realidad, pues lo que se estaba generando era una desconfianza y una competencia entre los dos modos de transporte que impedían crear las sinergias necesarias para el buen desarrollo del transporte intermodal. La comodalidad ha sido un intento de avanzar en la idea de un sistema de transporte que utilice todos los modos disponibles de una forma económica y medioambientalmente respetuosa. El foco de estas políticas ya no está en qué modo hay que potenciar, sino en el análisis de los itinerarios y de los modos más eficientes y eficaces que permitan un transporte rentable y sostenible según sea el camino elegido.

En los últimos diez años hemos tenido diversas directivas europeas que han tratado de potenciar el transporte intermodal sin demasiado éxito por el momento. Las directivas 96/48CE y 2001/16/CE trataron de activar la interoperabilidad del sistema ferroviario transeuropeo de alta velocidad y del ferrocarril convencional. En ellas se fijaban las condiciones para lograr una circulación segura y continuada de trenes; con unos rendimientos competitivos y sin grandes diferencias reglamentarias, técnicas ni operativas, entre los países europeos. Los intentos que hemos tenido en Europa para liberar el mercado internacional del transporte ferroviario no han recibido el suficiente apoyo de todos los Estados de la Unión. La Comisión Europea ha expedientado recientemente a varios Estados por este motivo. El primer paquete de medidas planteado por la UE estaba formado por tres directivas que obligaban a abrir la competencia en el mercado ferroviario de mercancías. Su plazo expiró el año 2003. Este paquete de medidas obligaba a los Estados miembros a garantizar el derecho de acceso a los servicios internacionales de la red transeuropea de transporte terrestre RTE-T. Ya en el año 1996 la UE tomó la decisión 1692/96/CE por la que se creaba la red transeuropea del transporte y se declararon de “interés europeo” 30 proyectos.

Los proyectos de inversión RTE-T que afectaron a España propuestos por la Comisión Europea fueron:

  • Proyecto 3.  Ejes ferroviarios de alta velocidad en el suroeste de Europa.
  • Proyecto 8. Ejes multimodales Portugal/España – resto de Europa.
  • Proyecto 15. Red GALILEO. Tecnología de navegación por satélites para el posicionamiento y la sincronización de servicios diversos en Europa.
  • Proyecto 16. Eje ferroviario de mercancías Sines/Algeciras – Madrid – París.  (Por la Travesía Central Pirenaica).
  • Proyecto 19. Interoperabilidad ferroviaria de alta velocidad en la Península Ibérica. El objetivo fundamental era(es) superar el problema del ancho de vía ibérico con la construcción de nuevas vías de ancho europeo.
  • Proyecto 21. Autopistas del mar. Europa occidental, SE de Europa y el Mediterráneo.

Si revisamos estos proyectos veremos que la mayoría de ellos se han ejecutado parcialmente, incluso algunos tienen un considerable retraso, pero son sustanciales en la estructuración de la red intermodal peninsular.

El nuevo reglamento europeo 913/2010, del 22 de septiembre del 2010, define los corredores ferroviarios europeos y sus órganos de gestión. En ese reglamento destacaría la definción que se hace de los consejos de administración de los corredores europeos los cuales se superpondrán sobre los gestores estatales de las infraestructuras ferroviarias, para conseguir la coordinación necesaria en su interoperatividad, un paso adelante en la potenciación del transporte ferroviario europeo y la intermodalidad. De todas las rutas que aparecen en el anexo de este reglamento hay que destacar la ruta número 4 (por el Atlántico) y la ruta número 6 (por el Mediterráneo), estableciendo como fecha límite de su funcionamiento el 10 de noviembre del 2013. Ambas afectan al territorio peninsular y están en consonancia con los proyectos de la Red de Transportes Europea. 

Desde el año 2004  la asociación multisectorial FERRMED, una iniciativa del sector privado, trabaja con el objetivo de contribuir en la mejora del transporte de mercancías en Europa. Esta asociación tiene propuestas muy diversas, por ejemplo la aplicación de unos estándares en la red ferroviaria que hacen referencia: al voltaje, el ancho de vía, los gálibos de túneles y puentes, los sistemas ERTMS de señalización y gestión del tráfico, etc., también proponen el diseño de nuevos conceptos de locomotoras y vagones, incluso plantean mejoras tecnológicas para realizar acoplamientos automáticos entre vagones. Aspectos todos estos que abrirán el camino a nuevas soluciones automatizadas en la gestión de las terminales intermodales. Este lobby ha conseguido el apoyo de la propia Unión Europea y de varios Estados miembros. La gran apuesta de FERRMED es la creación de un eje ferroviario que desde Escandinavia llegue hasta los límites del Mediterráneo occidental, pasando por las áreas centrales europeas del Rin y del Ródano. En el ámbito español es uno de los principales defensores del corredor del Mediterráneo.

La Unión Europea está actualizando los anteriores proyectos de inversión RTE-T, en donde ya se han recogido muchas de las reivindicaciones que ha planteado la asociación FERRMED. Confiemos que la Comisión Europea adopte aquellos proyectos apoyados por los Estados miembros que mejor se adapten a unos parámetros de eficiencia económica y sostenibilidad ambiental que justifiquen inversiones tan importantes en tiempos de crisis. En España, como siempre, el gran problema será lidiar con las tensiones interterritoriales para llegar a Bruselas con un acuerdo consensuado.


viernes, 24 de febrero de 2012

La evolución del transporte a la movilidad, una nueva visión

Mapa red de ferrocarriles Franckfurt Main
Mapa topológico con la red de ferrocarriles en la ciudad de Frankfurt Main
 y su área de influencia.


Las ideas que George Amar explica en su ensayo Homo mobilis incitan a reflexionar sobre los cambios que plantea la movilidad en nuestra sociedad. En este artículo me centraré en algunos de los conceptos que nos propone este especialista en movilidad urbana.

Actualmente la movilidad ha adquirido el rango de un derecho, como lo es la salud o la educación. Tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art.13),  como en el acuerdo de Schengen de 1985 de la Unión Europea, o la Constitución española de 1978 se reconoce el derecho de circulación que tienen sus ciudadanos. En Cataluña o en Valencia se ha dado un paso más, se han elaborado leyes que regulan la movilidad y refuerzan el derecho que tenemos las personas y los bienes para desplazarnos y acceder a los lugares. Tampoco hay ninguna duda de que la movilidad adquiere el valor de un bien público como lo puede tener el agua o la electricidad. No son bienes o servicios gratuitos, pero el Estado garantiza su acceso y debe vigilar que no se especule con ellos.

La movilidad, cada vez más, se entiende como una actividad que ayuda a crear relaciones, oportunidades y sinergias entre los seres humanos y sus actividades y éste es el nuevo valor que introduce la movilidad. Comienza a perfilarse un novedoso paradigma que amplía la concepción que tenemos del transporte. La movilidad pasa a ser un modo de vida en la sociedad contemporánea provocada por la propia transformación de sus actores, una forma más de habitar el territorio. En el artículo de este blog "La hipermovilidad, un nuevo estilo de vida"  describo ejemplos de lo que aquí estoy afirmando.

Ante una visión tradicional del transporte que analiza y estudia mucho más el movimiento que el lugar, donde persiste la convicción de que la vida pasa en los sitios, pero nada significativo puede suceder durante el trayecto, donde el espacio y el tiempo de los desplazamientos son costes que hay que reducir o superar; frente a todo ello comienza a desarrollarse una visión diferente, recogida y explicada en el ensayo de George Amar.  En esta obra se nos describe el movimiento como uno de los actores que generan el lugar (por ejemplo las formas de las ciudades), pero a su vez el lugar también puede crear el movimiento (los puertos, los aeropuertos y sus flujos de transporte). Se explica un nuevo concepto de movilidad transescalar que reformula las delimitaciones del territorio. Desaparecen unos umbrales pero aparecen otros según sea el tipo de movilidad; si cogemos un avión que haga escalas vemos que ha cambiado el concepto de la frontera territorial (los aeropuertos tienen zonas francas por donde circulan los pasajeros y las mercancías de múltiples países), otro ejemplo lo encontramos con las fronteras estatales de Europa occidental pues en muchas ocasiones quedan desdibujadas cuando vamos en coche y no nos damos cuenta que ya hemos pasado de un Estado a otro, sin embargo aparecen otras delimitaciones, como por ejemplo las divisiones tarifarias del transporte público en base al territorio, donde  los usuarios visualizan esos nuevos límites por encima de los tradicionales términos municipales. La trascendencia que tiene viajar en ferrocarril, en metro o en autobús, indistintamente, por las diferentes coronas de las regiones metropolitanas en función de unas determinadas tarjetas de transporte es más importante, a efectos prácticos, para los usuarios que conocer cualquier otra delimitación territorial. La forma de desplazarnos modifica los límites que utilizamos para clasificar el territorio.

En el nuevo modelo de  movilidad el lugar ya no es sólo origen y destino de nuestro viaje, sino que adquiere el atributo de escala o etapa en nuestra constante circulación, donde el tiempo de tránsito adquiere un nuevo valor. La nueva movilidad amplía los usos que nos aporta el transporte con el valor intrínseco que tiene el desplazamiento de un sitio a otro y descubre valores como la religancia que no es otra cosa que las nuevas relaciones que podemos tener mientras viajamos, sean casuales o propiciadas, así como las oportunidades que podemos descrubrir no sólo al relacionarnos con otras personas sino también con los entornos por los que nos desplazamos o la adherencia al territorio que aportan los modos de transporte activos: caminar, ir en bicicleta, patinar, deslizarse por la nieve... que nos permiten establecer más fácilmente una relación sensitiva y emocional -positiva o negativa- con todo aquello que nos rodea.

George Amar nos indica que el movimiento ya no es sólo un instrumento para conseguir algo, el movimiento es un fin en si mismo, un atributo con el que nos estamos refiriendo a las personas,  a los bienes, a la energía e incluso a la información. La movilidad física tradicionalmente nos ha servido para conquistar nuevos territorios, ahora tenemos además la movilidad digital, que nos abre nuevos ámbitos virtuales por explorar, donde la forma de desplazarnos también va a ser totalmente novedosa.


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viernes, 10 de febrero de 2012

¿Siguen existiendo los tramos de concentración de accidentes?



La respuesta es sí. Convivimos con ellos y gran parte de los españoles lo hace a diario pero, ¿qué son los tramos de concentración de accidentes o TCA? Se definen como intervalos de carretera que se caracterizan por una siniestralidad excesivamente elevada respecto a otros tramos de la carretera durante un período de tiempo suficientemente largo, es decir, entre 3 y 5 años, para considerar una muestra estadística fiable. Las características de exposición al riesgo son debido a distintas razones que van desde la más habitual:deficiencias en la infraestructura o biena causa de circunstancias singulares del entorno que nada tienen que ver con la vía como, por ejemplo, la proximidad de una zona de ocio nocturno. Este hecho nos permite observar que la seguridad vial la conforman múltiples disciplinas de distintos ámbitos en las que se mezclan distintos factores: humano, carretera, vehículo…

La detección de los TCA, clave. Todos sabemos que para afrontar un problema, el primer paso es saber que lo estás padeciendo. La localización de un tramo de concentración de accidentes se realiza mediante una tramificación de las carreteras en segmentos superiores a 1km, homogéneos en términos de secciones, trazados, números de intersecciones, intensidad de tráfico, proximidad a núcleos urbanos y condiciones de contorno como podría ser la meteorología. Una vez definidos, se trata de una cualificación cuantitativa en la que destaca el número de accidentes de tráfico en un mismo punto geográfico, en el que se repite sistemáticamente el motivo del siniestro. La repetición del patrón de accidentalidad permite conocer si existe un aspecto constante, ya sea oculto o manifiesto, que es el que aumenta las estadísticas en un intervalo concreto.

Siguiente paso: indicar. Siguiendo con los tópicos, todos sabemos que quién avisa no es traidor. Una gran parte de los TCA se caracterizan por las deficiencias en la infraestructura: peraltes mal calculados, escasa visibilidad, curvaturas bruscas, iluminación deficiente… que en la mayoría de ocasiones no es suficiente subsanar con medidas de bajo coste y, por lo tanto, requieren de cambios importantes y la consiguiente ejecución de obras con elevados presupuestos. La disponibilidad económica actual de las administraciones permite que, erróneamente, se dejen de realizar estas adecuaciones a la carretera en multitud de tramos de la red vial española. En base a estos datos, se hace necesario informar al conductor que está circulando por un tramo anormalmente peligroso y, a ser posible, indicarle las características que certifican un alto nivel de riesgo respecto a otros tramos de la misma carretera para poder adecuar su conducción a estas nuevas condiciones.

¿Dónde se encuentran? Los emplazamientos de la red vial denominados como TCA son más comunes en vías secundarias más que a las autopistas o autovías que, por otra parte, son carreteras con una intensidad de circulación más elevada y, consecuentemente, con más probabilidad de accidente de tráfico; pero en las vías de alta capacidad, a parte de la aplicación de criterios de conservación y mantenimiento más estrictos, los accidentes de tráfico se producen de forma más aleatoria. De esta forma, se puede afirmar que el escenario habitual de un tramo de alta accidentalidad es en una carretera secundaria con existencia de intersecciones que no cumplen los requisitos mínimos de seguridad vial o en zonas de adelantamiento de vías de doble sentido de circulación en una única calzada.

Según un estudio realizado por el RACC (Reial Automòbil Club de Catalunya), en España a día de hoy todavía existen aproximadamente unos 1.500 km de vía que presentan un riesgo elevado o muy elevado de que se produzcan accidentes de tráfico con consecuencias graves. Estos tramos significan un 7,3% de la red viaria española y, en el mismo estudio destacan distintos tramos de carretera que año tras año se sitúan en posiciones delanteras de esta triste clasificación que lidera la N-322 a su paso por la provincia de Albacete. Por otra parte, las comunidades con mayor índice de TCA de España son Galicia, Extremadura y Cantabria, comprobando efectivamente que los tramos que registran un índice significativamente elevado de accidentalidad no se tratan de una especie en peligro de extinción.

Finalmente, a parte del amplio margen de mejora en materia de seguridad vial, un estudio reciente a nivel europeo, en el que ha colaborado la AEC (Asociación Española de Carreteras), nos permite ser optimistas en base a la gestión actual de los TCA. Las conclusiones del análisis aseguran que existen más de 21.000 km de vías europeas (38% de la red estudiada) en los que no se han producido víctimas en los últimos cinco años. La detección de estos tramos “blancos” permitirá realizar un estudio minucioso para exportar las características de estos segmentos de vía a otras carreteras de mayor accidentalidad aportando un diseño del trazado, una composición del tráfico y unos equipamientos específicos para obtener una red viaria más segura.


Marc Figuls Rovira
Ingeniero de caminos, canales y puertos

miércoles, 4 de enero de 2012

El sistema de circulación viaria

El sistema de circulación viaria se basa en 3 factores: El ser humano, el entorno y el vehículo que circula por la vía.  El mayor o menor peso que tengan estos elementos determinará las exigencias que aparecerán durante nuestro desplazamiento y por lo tanto también nuestra exposición al riesgo. El 90% de los accidentes de tráfico tienen como causa nuestros errores: exceso de confianza, incorrecta percepción, una mala interpretación o la simple distracción serían algunos de los problemas con los que nos enfrentamos cuando conducimos. No nos tiene que extrañar que el principal objetivo en la seguridad vial sea atender el factor humano.


Sistema circulación viaria
Elaboración propia a partir del temario ESTT-OEP 2005, tema 60 de J.J Martín García, DGT

Conducir no comporta grandes esfuerzos físicos, pero necesita que nos concentremos en la audición, la visión, la coordinación y la interpretación, por tanto hemos de poner nuestra máxima capacidad de atención y concentración mientras estamos conduciendo. La concentración nos permite filtrar la información percibida a través de nuestros sentidos y procesarla para quedarnos con la que sea más significativa para la conducción. Sin embargo los seres humanos no estamos muy bien diseñados para mantener la atención y la concentración durante un largo periodo de tiempo. La distracción o una incorrecta interpretación de lo que percibimos son nuestros principales enemigos en la carretera.




Sistema circulación viaria
Elaboración propia a partir del temario ESTT-OEP 2005, tema 60 de J.J Martín García, DGT

En la infografía anterior vemos que las exigencias del tráfico se compensan con nuestras capacidades para que el sistema se mantenga estable, pero cuando las exigencias del viaje no son contrarrestadas por nuestras capacidades se incrementa notablemente el riesgo de accidente.

La tecnología nos sirve de interfase entre las exigencias y las capacidades, reduciendo las decisiones que el conductor tiene que tomar cuando son necesarias la rapidez o la precisión en la respuesta. Cada vez más los fabricantes de automóviles introducen nuevas tecnología que incrementan la seguridad activa. Ejemplos de ello serían:

    El siguiente gráfico muestra un ejemplo de las diversas fluctuaciones que tenemos mientras circulamos por un itinerario, desde que ponemos en marcha el vehículo hasta que llegamos a destino. Imaginemos que estamos conduciendo un coche y tenemos ganas de fumarnos un cigarrillo, ya hemos cogido unos hábitos para encenderlo y fumar mientras conducimos, pero un gesto  de nuestra mano toca la punta del cigarrillo y nos cae encima un poco de ceniza todavía encendida que nos despista. Esos breves segundos de desconcierto nos hacen perder el control del vehículo que nos lleva a una situación de peligro.  Pero recuperamos el control y continuamos el viaje. Posteriormente el tiempo empeora y se desata una fuerte tormenta, la visibilidad disminuye ostensiblemente e intuimos que podemos sufrir aquaplanning y aún así  mantenemos la velocidad, de esta manera volvemos a incrementar notablemente la inseguridad y el riesgo de accidente. Pasa la tormenta y aunque conducimos a la misma velocidad notamos que la conducción ahora es más segura y que el sistema se estabiliza. Sin embargo, al recorrer un tramo orientado hacia el norte las bajas temperaturas y el suelo mojado forma placas de hielo en la carretera incrementando de nuevo el peligro. Finalmente pasamos la zona de riesgo y conseguimos llegar a destino debido a que las exigencias que ha impuesto el itinerario han sido bien resueltas por nuestras capacidades físicas, psíquicas, cognitivas y... reconozcámoslo, también tuvimos nuestra ración de buena suerte.

    Sistema circulación viaria
    Elaboración propia a partir del temario ESTT-OEP 2005, tema 60 de J.J Martín García, DGT





    El sistema de circulación viaria, como acabamos de ver, puede fluctuar muy rápidamente de una situación controlada a otra de máximo peligro, pudiendo llegar al accidente. El exceso de confianza, la facilidad para la distracción, las interpretaciones incorrectas o las velocidades inadecuadas son nuestros principales problemas.

    Para terminar me gustaría  hacer referencia a un aspecto muy vinculado al factor humano. Todos, en mayor o menor medida, nos aprovechamos de la velocidad, pero no pensamos en lo frágiles que son nuestros cuerpos frente a sus consecuencias. Nuestra falta de adaptación a la misma queda de manifiesto en la dificultad que tenemos para saber a qué velocidad circulamos si no tenemos a la vista un velocímetro, sobre todo cuando son elevadas. Nuestros cuerpos no están diseñados para las velocidades a las que nos desplazamos con la movilidad motorizada.  Nuestros sentidos, nuestras emociones, nuestros cerebros han evolucionado biológicamente para movernos a menor velocidad, y sin embargo, hemos sido capaces de multiplicarla y a la vez protegernos de ella con la ayuda de la tecnología y del entrenamiento.

    No nos olvidemos del factor humano mientras conducimos.


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    Temario ESSTT-OEP 2005





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    martes, 3 de enero de 2012

    "Frenazo" para las infraestructuras de transporte españolas

    Autovía Lleida-Huesca
    Autovía Lleida-Huesca


    Durante casi dos décadas -entre los años 1990 y 2007- hasta la venida de la gran crisis de este siglo en España se produjo un destacable desarrollo económico por el crecimiento del mercado europeo y la facilidad al crédito que pusieron a nuestra disposición los socios europeos. Además, multitud de proyectos fueron subvencionados por la UE, que nuestros gobernantes aprovecharon para desarrollar una envidiada red de transporte y comunicaciones. El FEM (Foro Económico Mundial) en su último informe anual califica nuestras infraestructuras de “talla mundial”, colocándolas en la posición número 22 de un total de 142 países, por delante incluso de los EE.UU. de América. El Consejo Empresarial para la Competitividad  indica que somos líderes mundiales en infraestructuras terrestres y ocupamos lugares privilegiados en el transporte aéreo. (diario digital El Vigía 19/11/2011)

    El panorama descrito explicaría el crecimiento de compañías especializadas en  las infraestructuras; emporios industriales que se convirtieron en líderes mundiales de este sector como: ACS, Ferrovial, Acciona, Sacyr Vallehermoso, Abertis, FCC y OHL, buques insignias con talla internacional. Muchas de estas empresas aprovecharon las décadas doradas de la construcción pública para ganar experiencia en la ejecución y gestión de autopistas, aeropuertos, terminales portuarias, canales, etc. Adquiriendo el suficiente músculo financiero y la dimensión empresarial que les permitió salir a competir por los mercados internacionales.


    Autovía Lleida-Huesca
    Autovía Lleida-Huesca


    Pero el impacto que esta crisis económica ha tenido en los presupuestos del Estado español ha sido determinante para el gran estancamiento de la licitación de obra nueva. La administración española entre enero y noviembre del año 2011 bajó la licitación  un 39,3% respecto al año anterior, que ya fue muy pequeña si la comparamos con  el máximo histórico del 2006 que ascendió a 46.701 millones de euros. Tanto el ministerio de Fomento como las consejerías de obras públicas de las diversas comunidades autónomas han cerrado los grifos del dinero público, que tradicionalmente beneficiaban a estas compañías constructoras; y como no hay mal que por bien no venga, de mejor o peor gana éstas han tenido que concentrar su foco operativo en el exterior, (ahora el mercado español debe digerir las nuevas infraestructuras), convirtíendose en agentes exportadores de conocimiento, gestión y tecnología para la construcción de obra pública. Situación bienvenida en la balanza de pagos española, que falta nos hace.

    En España las claves de la sostenibilidad se apoyarían en lo que autores como Luís M. Jiménez Herrero denominan el entramado de las 3T: el transporte, el turismo y la gestión del territorio (fundamentalmente el urbanismo). El equilibrio entre estos tres factores garantizan el desarrollo económico sostenible español, donde las infraestructuras siempre han jugado un rol fundamental. Sin embargo el desarrollo de las infraestructuras del transporte no ha sido homogéneo por diversos motivos. Según la OSE (Observatorio de la Sostenibilidad en España) en el año 2008 el sector del transporte consumió el 40% del total de la energía final española, que en su mayor parte procedía del petróleo y sus derivados de la siguiente manera: un 75,9% en transporte por carretera, un 14% en transporte marítimo, un 4% en transporte aéreo y un 2,4% en transporte por ferrocarril. Estos datos son un fiel reflejo de que en nuestro país existe un fuerte desequilibrio entre el transporte por carretera y el resto de modos, que ha marcado la política de inversiones públicas en infraestructuras del transporte. Estos últimos años la expansión del tren de alta velocidad ha modificado notablemente la situación, como podemos ver en el siguiente gráfico.


    Licitación pública por fecha de anuncio y tipo de obra
    (en miles de euros).
    Enero-Noviembre 2010 / Enero-Noviembre 2011
    TIPOS DE OBRAS
    2010
    2011
    Variación 2010/11
    Total edificación
    10.023.931
    4.042.618
    -59,7%
      Carreteras
    2.562.235
    2.089.699
    -18,4%
      Ferrocarriles
    2.927.880
    4.781.970
    63,3%
      Puertos
    485.699
    216.613
    -55,4%
      Total Trasportes
    5.975.815
    7.088.282
    18,6%
    Total Obra Civil
    13.677.100
    10.355.483
    -24,3%
    TOTAL
    23.701.031
    14.398.100
    -39,3%
    Fuente: SEOPAN (Los totales suman otros tipos de obras que no se han incluido en la tabla).


    Personalmente creo que el mayor problema que hemos tenido ha sido la falta de una concepción sistémica global, donde la visión monomodal del transporte ha prevalecido sobre la visión intermodal, incidiendo la inversión sobre los vectores de la red, en lugar de sus nodos con su capacidad de integración, así como su potencial para la creación de nuevas oportunidades de negocio. Desgraciadamente la planificación de nuestras infraestructuras de transporte no contempla el valor que tienen estas redes con las interrelaciones que generan por si mismas o con las demás redes.

    Otro de los motivos ha sido el predominio de las inversiones en el desplazamiento de las personas, relegando el tránsito de las mercancías a magnitudes secundarias. El ejemplo lo encontramos en la extensa red de trenes de alta velocidad, o la multiplicación de nuevos aeropuertos, olvidando la necesaria conexión entre los puertos y la red ferroviaria, o la interoperabilidad con la red ferroviaria europea. Veremos si el nuevo plan de la red transeuropea de transporte terrestre (TEN-T)  que está actualizando la Unión Europea modifica esta tendencia.

    Durante muchos años nos hemos comportado como nuevos ricos bajo una lluvia de euros que diligentemente nos prestaron nuestros socios europeos. Independientemente de los aciertos y las equivocaciones cometidas por todos ahora debemos aprovechar lo que tenemos, reinventar -si es necesario- la funcionalidad de las infraestructuras que esten mal diseñadas y despertar del autoengaño de nuevos ricos que algunos nos hicieron creer. No hay que desanimarse, pues la base que tenemos es sólida para volver a levantarnos.


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    domingo, 1 de enero de 2012

    Conductores por encima de la media, a ver quién les lleva la contraria.


    Conductor coche


    Sorprende la superioridad moral que cada persona tiene al evaluar el comportamiento en carretera, sobre todo si es el de los demás. Suele ser una evaluación que realiza sin citar normas de tráfico o informes contrastados, lo hace amparándose en su personal opinión de lo que es o no es correcto (T. Vanderbilt). Parece que el simple hecho de haber obtenido el permiso administrativo para conducir un vehículo a motor por la vía pública nos da la potestad de opinar con propiedad de todo aquello que haga referencia al tráfico y la seguridad vial. Las opiniones personales que tenemos sobre estos temas si no son aceptadas... cómo nos indignamos porque pensamos que se cuestiona nuestra autoridad.

    El tráfico o el fútbol generan similares fenómenos, todo el mundo sabe y se siente capacitado para dar su opinión. Este país está lleno de fantásticos entrenadores amateurs y expertos conductores que hacen callar a cualquiera. Al hablar del tráfico muchas personas repiten lo que han oído y les parece razonable, sin embargo cuanto más profundizas en el conocimiento de este fenómeno, menos sentido ves a lo que parecía evidente y más razones encuentras para ser prudente. A veces incomoda la ingenuidad y el desahogo con el que algunas personas dan su opinión, como si de un axioma se tratara, amparándose en el recuerdo de algo que escucharon o simplemente de su propia experiencia personal. Además en este país hay que tener un gran cuidado con la "sabiduría popular" sobre estos temas expedida en las barras de los bares, que puede competir sin ningún complejo con la ofrecida por cualquier cátedra universitaria.

    El tráfico es un sistema complejo con una amplia casuística donde además el factor humano lo complica todo. El tráfico es un sistema donde se relacionan a diferentes velocidades múltiples personas con una interpretación cada una de ellas muy personal del código de circulación e interactuando unas con otras por estrechas infraestructuras. Cuando circulamos por estas vías estamos aislados en unos cubículos móviles, somos anónimos y nos debemos someter a un lenguaje estándar simplificado; lo cual nos obliga a crear unos modelos mentales con estereotipos que nos ayuden a interpretar la realidad y nos guien a través de un entorno que somos incapaces de dominar completamente, aunque circulamos convencidos de lo contrario.

    La mayoría de los conductores consideramos que estamos por encima de la media. Esto explica nuestra disposición a criticar a los demás conductores en la carretera y a considerar que el comportamiento que hay que controlar siempre es el de los otros, no el nuestro. Con qué poco reparo nos olvidamos de nuestro historial al volante, el cual juzga nuestra calidad como conductores objetivamente, utilizando una métrica precisa (multas de tráfico, incidentes en la carretera, accidentes de tráfico, reparaciones en el vehículo…) sabedores que esa información nuestros interlocutores  no podrán contrastarla con facilidad cuando expresamos nuestros juicios de valor.

    Hace unas semanas pasé una encuesta en este blog y os preguntaba si recordabais cuándo había sido vuestro último incidente en la carretera. (Los resultados los podéis ver aquí).  Pues bien, un 80% de los incidentes que tenemos durante un viaje los olvidamos a las dos semanas (T. Vanderbilt, Traffic).

    Nos cuesta reconocerlo, pero nos encanta la velocidad. Consideramos que todo lo que nos aporta la velocidad compensa el incremento del riesgo al que voluntariament nos sometemos. Normalmente sentados frente a un volante nos autoevaluamos por encima de la media, menospreciamos con mayor facilidad las probabilidades de tener un accidente que cuando circulamos como simples pasajeros (sólo hay que recordar las veces que algunos hemos simulado pisar el freno cuando viajamos en un coche como copilotos), porque en el fondo detestamos no tener el control de nuestro desplazamiento. La sensación de control, de fuerza y de libertad que nos produce conducir un automóvil o una motocicleta reduce significativamente nuestra sensación de riesgo. Muchas personas no son conscientes de eso y están despreciando una de las reglas fundamentales de la prevención y la seguridad vial: poder percibir correctamente el riesgo al que nos sometemos.

    Nos autoengañamos. No es posible, todos no podemos ser excelentes conductores y estar por encima de la media. ¿A quién crees que afecta más esta faceta de nuestro comportamiento en la conducción: a los hombres o a las mujeres?




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    domingo, 18 de diciembre de 2011

    Principales causas de las defunciones en las carreteras españolas

    Esta vez no escribiré mucho. Finalmente me he decidido por subir una infografía que tenía preparada. Las infografías, que cada vez proliferan más por internet, son nuevas formas de presentar la información; pocos datos pero relevantes y que puedan entenderse fácilmente.

    La DGT considera campaña de verano los meses de julio y agosto.
     (Fallecidos contabilizados en las primeras 24 horas).


    Como hemos visto en el artículo anterior sobre auditorías en seguridad vial, los costes que generan los accidentes de tráfico son importantes (aproximadamente un 2% del Producto Interior Bruto español). De esta infografía, que representa lo sucedido durante la campaña de verano, me gustaría destacar las causas de los accidentes: el factor humano y la división entre dentro y fuera de las grandes autopistas y autovías (el factor infraestructura). Se aproximan las vacaciones de invierno, no estará de más que pensemos en estas causas y en su prevención cuando nos desplacemos por las carreteras.






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    jueves, 1 de diciembre de 2011

    Puesta a punto de las auditorías de seguridad vial.

    Los muertos y heridos graves en las carreteras europeas suponen un grave problema debido al elevado número de pérdidas humanas así como por el gran coste económico que suponen estos accidentes, del orden del 2% del PIB en el caso español, unas cifras muy a tener en cuenta en el contexto económico actual. Para intentar evitar esta lacra social, desde las distintas administraciones nacionales se han fomentado políticas para fomentar la seguridad vial; donde destacan la Zero Vision sueca, que pretende la implementación de medidas para la eliminación total de los accidentes con graves consecuencias o bien la Sustainable Road Safety holandesa, encarada a la no producción de  accidentes de tráfico mediante una jerarquización de las vías de comunicación.


    Estas filosofías tienen una función de cambio cultural muy importante y deben ir de la mano de actuaciones que pueden ser preventivas o correctivas, según si se realizan antes o después de la producción de accidentes. En este caso, las acciones preventivas permiten evitar el problema antes de que suceda y es posible la utilización de medidas de bajo coste aumentando su eficiencia. Por otra parte, para implementar medidas correctoras en tramos de concentración de accidentes o en carreteras con un alto índice de accidentalidad es imprescindible la detección, siendo el método EuroRAP uno de los más conocidos a nivel internacional.

    En este contexto las auditorías de seguridad vial aparecen como una herramienta de mejora de la seguridad en carretera que puede actuar preventivamente o correctivamente. Éstas, analizan sistemáticamente las características de la vía y emiten propuestas de mejora con los objetivos de reducir la posibilidad de ocurrencia de accidentes de tráfico o, en caso de que se produzcan, minimizar su gravedad. Además, una de las particularidades de las auditorías de seguridad vial es la reducción de costes y, en el caso de su realización en fases anticipadas como estudio informativo o fase de proyecto, resulta un método especialmente eficaz en seguridad vial.

    Las ventajas de esta herramienta fueron consideradas por la Directiva Europea 2008/96/CE (traspuesta a la normativa española en el Real Decreto 345/2011 del 12 de marzo de 2011) para aplicar auditorías de seguridad vial en todas las carreteras que forman parte de la red transeuropea y en los proyectos de nueva infraestructura. Pese a que la red transeuropea que discurre en España suele tener sus propios métodos de seguridad vial y conservación de la vía, resulta destacable el interés de la administración europea en la implementación de auditorías de seguridad vial en países como España, donde se han cumplido las previsiones de reducción de las víctimas en carretera al 50% en el período de años de 2001 a 2010. El porcentaje de muertos por accidente de tráfico en España se redujeron un 55% en total, pero la cifra de 1.730 muertos y 7.954 heridos graves suponen un amplio margen de mejora en este aspecto que la propia UE ha cifrado en otra reducción a la mitad de las estadísticas de mortalidad en el año 2020.
    Fuente: DGT (www.dgt.es)
     Sin duda, las auditorías de seguridad vial tendrán un papel importante pero, ¿qué son exactamente? La definición corresponde a un procedimiento sistemático en el que los auditores, profesionales cualificados e independientes del proyecto constructivo de la obra, comprueban las condiciones de la vía, analizando la totalidad de características y aspectos de su entorno que puedan condicionar la seguridad de todos los usuarios de la propia carretera. De esta forma, las auditorías de seguridad vial son una herramienta eficaz para diagnosticar las deficiencias de la carretera respecto a su seguridad, con la detección de posibles errores del diseño del trazado y elementos de la vía. En ningún caso se trata de una forma de evaluación del proyecto constructivo ni una comprobación del cumplimiento de la normativa para la construcción de las carreteras. Una vez realizado el diagnóstico, el siguiente caso de la auditoría es la emisión de propuestas de actuaciones encaminadas a la reducción del número de accidentes imputables de alguna forma a la carretera y a la minimización de sus efectos. Así pues, se pueden definir tres objetivos concretos:
    • Reducción de la posibilidad de ocurrencia de accidentes de tráfico.
    • Minimización de la gravedad de estos accidentes en caso que sucedan.
    •  Disminución de los costes económicos que suponen los problemas de la siniestralidad en la carretera.


    De esta forma, se puede afirmar que se trata de una técnica para afrontar el problema social que provocan los accidentes de tráfico que se suceden día tras día en las vías de comunicación españolas además de un ahorro económico que puede suponer mediante una inversión inicial relativamente escasa. Cabe recordar que otros países europeos como Reino Unido, Suecia o Dinamarca nos llevan varios años de ventaja en las técnicas de seguridad vial, realizando auditorías en un porcentaje muy elevado de  su red de carreteras. España no puede dudar en la implementación de estas auditorías si quiere jugar en la Champions League de la seguridad vial y combatir desde una nueva óptica, la referente al estado de la carretera, los accidentes de tráfico.


    Marc Figuls Rovira
    Ingeniero de caminos, canales y puertos
    (DOYMO, SA)



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